de la treintena
Wednesday, January 14th, 2009
con los treinta
que no son nada
ni febril la mirada
que los treinta
o los cuarenta
que vengan
que lleguen
que no tengo miedo
que no estoy liada
que los puedo atender
con ganas
- ¿gustan un té?, ¿un café? ¿un parecetamol para la ciática?
- ¿qué ciática? qué dices?
que treinta años no son nada
que treinta años y tres paÃses
dos continentes
quince casas
los novios no los pongo
no vaya a herir sentimientos
(los polvos menos, no vaya herir otras cosas)
que treinta años y una hija
otro en camino
un árbol transplantado
otro plantado
dos novelas, o tres,
o ninguna
o todas ellas.
treinta años y recopilación de cosas hechas
qué hueva
no soy eso
soy todo eso
pero no soy eso
soy los mates de las mañanas
ahora con dos pÃldoras fortalecedoras de bebé
soy ella con pelo largo
o corto
rojo negro o blanco
soy Silvina con pantunflas negras
con maquillaje deslavado o ausente o aún maquillado
soy letras que sangran por ser tinta
y no lo son
soy libros que no abro y me torturan por la noche porque mi regalo de cumpleaños son tres exámenes a presentarme sin haber estudiado
soy una cobarde sin moral y una valiente cÃnica
soy quien ya sabe dar un par de altos bien dados
antes
en una época
fui mi trabajo
ahora no,
no trabajo,
gano dinero haciendo algo
creo que escribo mails donde me dicen “dilecta”, y yo, tan ignorante (y luego dicen que soy escritora) tengo que ir a la rae.es para ver si es un halago o un insulto
treinta años no es nada y no febril la mirada
y aún no vuelvo ni regreso ni de donde soy ni a de donde fui
y ni donde no me acuerdo
no vuelvo
no regreso
no emigro
ni migro
ni rebozo croquetas porque nunca las he sabido hacer
y no me importa,
que eso es fácil: se aprende.
como pretendo aprender sicologÃa
estudiarla al menos
la otra se lleva dentro
o no
o sÃ.
y sà en cuatro dÃas cambio de década
la treintena. no me asustan.
puede ser por la indiferencia que me da el estar redonda
el ser mujer globo otra vez
inflarme de a poco
para que después me pinchen y explote el aire en mil felicidades
como año y medio atrás
como hace diez años cuando un nueve de marzo más extasiada en felicidad que en placer
exploté en miles de respiros cruzados en la cama de él,
por fin de él
que luego fue nuestra
y ahora de mi padre (no por poética y menos por incesto, faltaba más (o menos) sino porque literalmente le regalamos la cama)
treinta años
y el sol sigue saliendo
y en Madrid nieva
y sigo tomando mate
y pan con manteca
y bien me gustarÃa el domingo (el mero dÃa - tomar nota)
desayunar en un mexicano unos buenos chilaquiles, y tal vez a la salud de la manzana que germina dentro me tome una buena 0,0 de madrugada,
porque treinta años no es nada
lo que es son ustedes
todos,
que me acompañan.