de lo que no debería terminar

February 15th, 2009

…empezó el viernes,

o tal vez el jueves,

o tal vez hace unos 29 meses atrás…

pero a lo que iba

hay cosas que nunca deberían terminar:

las visitas,

como Lucía que vino el sábado a casa a jugar

como la que le hice a mis tíos Lín y Ali

Sábado de Lucía: alegría total, risas a carcajadas, juegos, travesuras nuestras, naranajas, galletas, saltos en la cama, choque de cochecitos, de todo: menos ganas de que se fuera.

Domingo de parque y tíos: otro tanto de lo mismo: correr, esconder la pelota, bailar, ver pelis, recibir cosquillas, ser mimada, atacada a besos, a risas, a upas y comidita: ser feliz.
Hay cosas que nunca deberían terminar, entre ellas, un fin de semana tan fantástico!!!

<table style=”width:194px;”><tr><td align=”center” style=”height:194px;background:url(http://picasaweb.google.com/f/img/transparent_album_background.gif) no-repeat left”><a href=”http://picasaweb.google.com/rpontremoli/DelFinDeSemana02?feat=embedwebsite”><img src=”http://lh6.ggpht.com/_ZPrg3-wsHJQ/SZicFq_kFTE/AAAAAAAAFoc/ePdMX4xoNzg/s160-c/DelFinDeSemana02.jpg” width=”160″ height=”160″ style=”margin:1px 0 0 4px;”></a></td></tr><tr><td style=”text-align:center;font-family:arial,sans-serif;font-size:11px”><a href=”http://picasaweb.google.com/rpontremoli/DelFinDeSemana02?feat=embedwebsite” style=”color:#4D4D4D;font-weight:bold;text-decoration:none;”>Del fin de semana</a></td></tr></table>

de la treintena

January 14th, 2009

con los treinta
que no son nada

ni febril la mirada

que los treinta
o los cuarenta
que vengan
que lleguen
que no tengo miedo
que no estoy liada
que los puedo atender
con ganas
- ¿gustan un té?, ¿un café? ¿un parecetamol para la ciática?
- ¿qué ciática? qué dices?

que treinta años no son nada

que treinta años y tres países
dos continentes
quince casas
los novios no los pongo
no vaya a herir sentimientos
(los polvos menos, no vaya herir otras cosas)

que treinta años y una hija
otro en camino
un árbol transplantado
otro plantado
dos novelas, o tres,
o ninguna
o todas ellas.

treinta años y recopilación de cosas hechas
qué hueva
no soy eso
soy todo eso
pero no soy eso

soy los mates de las mañanas
ahora con dos píldoras fortalecedoras de bebé
soy ella con pelo largo
o corto
rojo negro o blanco
soy Silvina con pantunflas negras
con maquillaje deslavado o ausente o aún maquillado
soy letras que sangran por ser tinta
y no lo son
soy libros que no abro y me torturan por la noche porque mi regalo de cumpleaños son tres exámenes a presentarme sin haber estudiado

soy una cobarde sin moral y una valiente cínica

soy quien ya sabe dar un par de altos bien dados

antes
en una época
fui mi trabajo
ahora no,
no trabajo,
gano dinero haciendo algo
creo que escribo mails donde me dicen “dilecta”, y yo, tan ignorante (y luego dicen que soy escritora) tengo que ir a la rae.es para ver si es un halago o un insulto

treinta años no es nada y no febril la mirada
y aún no vuelvo ni regreso ni de donde soy ni a de donde fui
y ni donde no me acuerdo

no vuelvo
no regreso
no emigro
ni migro
ni rebozo croquetas porque nunca las he sabido hacer
y no me importa,
que eso es fácil: se aprende.
como pretendo aprender sicología
estudiarla al menos
la otra se lleva dentro
o no
o sí.

y sí en cuatro días cambio de década
la treintena.  no me asustan.
puede ser por la indiferencia que me da el estar redonda
el ser mujer globo otra vez
inflarme de a poco
para que después me pinchen y explote el aire en mil felicidades
como año y medio atrás
como hace diez años cuando un nueve de marzo más extasiada en felicidad que en placer
exploté en miles de respiros cruzados en la cama de él,
por fin de él
que luego fue nuestra
y ahora de mi padre (no por poética y menos por incesto, faltaba más (o menos) sino porque literalmente le regalamos la cama)

treinta años
y el sol sigue saliendo
y en Madrid nieva
y sigo tomando mate
y pan con manteca
y bien me gustaría el domingo (el mero día - tomar nota)
desayunar en un mexicano unos buenos chilaquiles, y tal vez a la salud de la manzana que germina dentro me tome una buena 0,0 de madrugada,
porque treinta años no es nada
lo que es son ustedes
todos,
que me acompañan.

de la segunda vez

December 18th, 2008

Tener el cuerpo lleno otra vez,
los pechos llenos
de leche suave
tibia
y contundente
con cuerpo memoria y mimo
de amor

Tener el cuerpor lleno
vientre redondo
manos que acarician
juntas
las cuatro
y otras pequeñitas manos
que juegan distraídas
y acarician a su hermano(a)

Tener el cuerpo lleno de vida.

Y la cabeza.
Tener la cabeza que salta.
Que grita
que tiembla
ríe
quiebra
juega.

Sentir otra vez la paz
que viene de la mano de una sabiduría
que durante unos meses
te es dada,
regalada.

de las enseñanzas comunes

November 28th, 2008

Enseñarle que la vida es solo un día

Enseñarle que todo lo que sube cae
que todo es un espejismo
y que los amigos
que son pocos
son pilares que hay que cuidar:
si se rompen
puedes romperte tú

Enseñarle que sonreír cura enfermedades
y que llorar sana

Enseñarle cuanto lugar común he aprendido

para,
una vez adquirido eso

poder sacarla al mundo

en una pompa de jabón
de esas que se rompen al menor soplido
poder dejarla correr sin rodilleras
y llorar en brazos de cualquier otro que no sea yo,
ni él
y que sea un nuevo él
ella
ellos
lejanos

para que después
una vez adquirido eso
pueda dibujar flores que lloran
que aman
que sueñan
y sombreros embarazados de elefantes

enseñarle los lugares comunes
para que le sean tan comunes
que caminar sobre ellos
le parezca tan natural
como hoy le resulta bajarme la camiseta para tomar tetita

y que entonces sepa que el amor es infinito
sólo cuando no lo cuantificas

un-plugging (ing, ing, ing)

November 27th, 2008

Hacer cosas útiles.
Trabajar. Contestar mails. Poner una lavadora. Hablar con alguien por teléfono.
Movimiento. Ruido.
Ruido.
Ruido.
Ruido que calle los temores internos. Ruido que nos diga que seguimos conectados a la intensa electricidad de la ciudad.
Ruido para no parar.
Para no perder el ritmo.

Hacer cosas útiles.

Correr por la casa con calcetines en la mano mientras hablo por teléfono con un cliente ¡eso es útil, claro!

Sin embargo la duda me abarca entera y el silencio del ruido me aturde pero el ruido en si mismo me hace temblar.

El equilibrio.
El equilibrio no existe sino viene de adentro.

Cerrar el ordenador.

Cerrar los cajones.
Cerrar la colada.
Cerrar el teléfono.
El móvil,
la radio
y el televisor.

Cerrar los espacios de afuera
y quedarme sentada frente a ella.

¿Se aburre? pienso.
Me aburro yo. Y eso me carcome por dentro.
Venga, pongamos música. Hagamos ruido, bailemos,
saltemos,
vamos a acomodar los calcetines.
Ven, pequeñita, entre canción y canción tú lees un cuento y yo un capítulo de mis estudios.

Eso sí es algo “útil”. Hoy sí hice algo.
Estudié, trabajé, crié.

Entonces leo algo y me asalta la mentira como si la bombilla del mate fuera una metralleta y me dice Mentira, Mentira, Mentira.

Algo útil harás,
pequeña señorita, cuando puedas apagar los ordenadores toda una mañana,
cuando el silencio de su silencio retumbe en la casa sin que siquiera haga falta una carcajada, ni hacer la cama, ni ir al super ni al parque.
Estar solas. Mirándose la una a la otra. Tocándose la manos, los pies
y en la desnudez del tiempo que no marca las horas
te permitas llorar tu propia vergüenza, de tú misma
no saber quién eres.

Ese día habré hecho algo de provecho.
Ahora sólo lleno espacios,
de cosas “la mar de interesantes” y que me hacen quedar como alguien que hace algo.
Por ella, por su futuro, por el de la pequeña y por el de su pareja.

Pero hoy sé que eso es una gran mentira,
y que ante la nada me vuelvo loca,
porque aún estoy muy asustada,
de lo que me puedo encontrar dentro.

Así que, aunque con paciencia, un día de estos voy a tirar del cable,
y a ver con lo que me encuentro.

“Tus manos son para proteger”

November 22nd, 2008

…porque el vídeo con amor, colores, respeto e imagenes divertidas y tiernas

dice

lo que muchos pensamos.

de la conciliación

November 12th, 2008

El otro día me dijeron
“y tú con tu niña,
de arriba para abajo,
yendo y vieniendo”

Y es verdad. Tanto lo he peleado que, al menos en mi pequeño micromundo, lo he conseguido. Unir mis vidas. Mis amores. Mis pasiones.
Mi familia. Mis trabajos. Mis amigos.

Es verdad con ella para arriba,
con ella para abajo.
con ella sentada a upa mío ahora que escribo.

Con ella bailando mientras atiendo la llamada de un cliente.

Con ella en carcajada pura cuando siento que un proyecto se está por caer y en la resonancia de su risa me cubre el ánimo.

Poder ir a tomar un vino con él.

Tomar cafés con amigas y con ella corriendo a mi lado, con ella bailando, con ella, con ella.

Sí es verdad que más de una vez oigo un “Pobrecita ya está dormida, es que claro no son horas” o “no es sitio para un bebé” o… o… o… y siempre, en cada caso la miro, la abrazo, le beso la cabeza que está pegada a mí, a sus pechos, y la miro dormir, o sonreír pegada al cuerpo de mamá, ella sentada en mí y yo sujetada a ella y al rebozo y pienso si realmente sería mejor para ella quedarse acostada en una cuna en casa con alguien más que la cuide.

Que si ir al banco, que si ir a cobrar, que si ir a ver negocios, ir al super, ir a comprar, ir a ver a una amiga en llanto. Vivir.

Por mi parte si lo hago así es porque claramente creo que es lo mejor para ella. La gente siempre la saluda, siempre le dan sonrisas, le tiran besos y le cuentan cosas. Y ella contesta, según le da la gana y según le de la gente.

Esa es la vida a la que ella vino.
Y sí la vida cambia con un bebé, y sí me gustaría poder estudiar (no dejar los libros secarse al lado de la cama) y me gustaría algún día retomar la novela, y me gustaría algún día irme a cenar con él. Y todo llegará. Porque la vida se abre espacios cuando lo buscamos y mientras tanto espero y sigo trabajando, viviendo, leyendo (menos), disfrutando y hasta bailando.

Y acá sigo, aprendiendo la batalla de compartir mundos emocionales.

Y hoy, aunque temerosa de lo que vendrá, orgullosa, de haber conciliado largas jornadas de trabajo, con una maravillosa y lactante bebé de casi 18 meses, un marido papá que no deja de sonreírnos y un montón de amigos. Y la vida sigue. Y hoy, por primera vez en mucho tiempo. Siento que lo conseguí. Qué pase mañana no lo sé. Pero la primera batalla ha salido bien.

Ahora vendrá la etapa de redescubrir los libros para mí y el descubrir la lectura solitaria de a ratos para ella.

¡A jugar se ha dicho!

haciéndole cosquillas al reloj

October 19th, 2008

de cuando las horas se vuelven merequetengue

que se apretujan entre ellas cual moscas en red

de cuando el tiempo no se estira

pero las sonrisas de ellos sí

que es tan larga

tan profunda

tan comprensiva

de cuando las cosquillas ríen

de cuando se apagan

de cuando el reloj denuncia

anuncia

de la división

October 2nd, 2008

de ver sus ojos

de dejar de verlos

de ver los de él

de perderme en los míos

en hojas de exel que pierden sentido

en libros que esperan ser abiertos

estudiados

de libros que esperan

pacientes (y a veces tristes)

ser escritos

de la división de ser mamá

y no hacerlo bien

de la división de trabajar y no llegar

de ser esposa y no escuchar

de no estar

de ver

sentir

perder el ritmo del tiempo

de los días que pasan

como torrentes sanguineos

tan rápidos

que infartan los momentos

de la división

de a penas poder dar la bocanada de aire de los buenos días

y ya es de noche otra vez

y no te ha dado tiempo ni de cepillarte los dientes

del desborde

August 28th, 2008

tenía que pasar

tenía que llegar el momento en que me sintiera así

cascada

embalse sobre superado

inundándolo todo a mi alrededor

parar.

dar tiempo al espacio, al propio tiempo.

parar.

mientras tanto

sigo haciendo un poco de aguas

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